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Me parece increíble que varios alumnos del instituto "Estelas de Cantabria" hayan sido un poco medio héroes, sin ni siquiera saberlo.
El adoctrinamiento al que están siendo sometidos los alumnos, respecto a las charlas sobre sexualidad/moral (Colectivo LGTBI) deben ser motivo de denuncia por parte de los padres.
Muchos creemos que la familia es la unidad básica en la que los menores se educan y desarrollan, por tanto, el estado no debe entrometerse en la educación moral que los padres quieran dar a sus hijos.
La impartición de estos talleres de contenido sexual o moral debe ser comunicado a los padres, para poder tener derecho a retirarles de dichos talleres. Un instituto no debe educar a unos niños en unos valores que los padres no quieren ni comparten.
Pues no contentos con esto, los chicos tienen que estar viendo pancartas, murales y la bandera LGTBI expuestas por las paredes del centro educativo.
Varios jóvenes disconformes con el bombardeo visual de tal circunstancia y respetando todas las opciones, no se les ocurre nada más que colocar la bandera de España en su clase, siendo retirada en dos ocasiones por diferentes profesoras.
Los chicos hablan con dirección y exponen que no entienden porqué sí puede estar la bandera LGTBI y no puede estar la bandera de España, a fin de cuentas es la bandera de todos y la otra es de un colectivo que no les representa. Se decide quitar ambas para evitar más disconformidades.
Es increible que chicos tan jóvenes tengan ya que imponer sus criterios ante quienes bombardean con una educación de unos valores sexuales o morales, que muchos no comparten....
Son pequeños héroes sin saberlo...
De paso no está de más recordar a las direcciones, claustros y consejos escolares, que lo que sí pueden hacer los institutos y colegios del valle de Buelna es colocar la bandera de España en sus fachadas o en un mástil, pues son edificios públicos y esa bandera sí nos representa a todos, colectivo LGTBI incluido.
Gracias chicos, por vuestra valentía y por recordarnos a los mayores que no debemos acomodarnos en la cobardía y en el silencio, pues suele ocurrir que el que calla, otorga... y así nos va...

